viernes, 18 de abril de 2008



Este es el día que descubrí como hacer fotos con el piloto automático. Hasta entonces me había encontrado haciendo de paparazzi sin poder participar.

Era a última hora del día. En la puerta de mi cuarto. En la calle. A la intenperie. Unos minutitos antes del toque de queda. Como cada día. Fumando lejos de las alarmas de incendios. Fumando en el frio. En la calle. A diario. Tomando infusiones de frutas. Conversando. Discutiendo. Cada día. Cambiando impresiones. Saltando. Bailando. Cada día. Cantando. A diario. Riendo. LLorando. Hablando. Cada noche. Muriendo de frio. Abrazándonos. Os echo de menos.

jueves, 17 de abril de 2008

VUELTA DE LAS AMERICAS

Bueno, por donde puedo empezar. Ha sido una experiencia increible. Sin precedentes. Cualquier descripción de los sentimientos vividos me parece similar al segundo volumen de Carlos Ruiz Zafón. Una mierda, fijo.
No obstante son muchas las anécdotas cómicas vividas. Dificiles por otra parte de connotación jocosa tratandose de otro contexto y periodo temporal. El humor, señores, es el poder del ahora.
No quiero aburriros con historias de allí cúal colega que te enseña todas la fotos de su crucero veraniego. Pero, prometo que cuando esté inspirada, rebuscaré en los recovecos de mi memoria, en mi subconsciente más profundo para contaros sucesos que una vez ocurrieron al otro lado del océano.

La verdad es que me encuentro ahora en un periodo de mi vida extremadamente feliz. Mi estilo literario, hijo directo del trastorno bipolar que poseo, hace que esté en la auténtica puta cima del universo espacial. Mantengo la hipótesis de que los rayos de vitamina D que recibo son directamente proporcionales a mi estado anímico. Todo en mi es alegría y júbilo. Mis poros rezuman dicha.

Tan solo hay un problema, una desgracia para el artista y su ferviente público. De la apatía y la depresión nacen las mejores obras literarias. Que sería de Kafka, Lord Byron, Dante y hasta el mismísimo Cervantes, de Joyce o Herman Hesse, sin un martirio. Sin una pena. Sin la desdicha y el dolor. El mundo oscuro es la llama que enciende su poder. Como a mi persona que se encuentra a la espera de que llegue su otro periodo bipolar. Por ahora, paciencia amigos. Soy feliz.