Coger una lentilla. Sostener el cepillo de los dientes. Sujetar el café con una mano. Bailar el boligrafo sobre el papel. Picar el billete del autobús.
Son tareas cotidianas faciles de ejercer ante todo. Eso sí, si el individuo no ha hecho la tabla de pectorales el día anterior. Entonces, todo se te hace un mundo.
La eterna blogera lleva un tiempo dormida. Invernando dentro de mi. Tomando energia y recuperandose de todo lo que ha vivido ultimamente. El viaje a los Estates, la nueva etapa pellera universitaria, el puente a Asturies o las salidas lúdicas diarias...Hacen de mi una nueva mujer, una nueva escritora y bloggera. Paciencia amigos, la anécdota está por venir.

1 comentario:
Hola:
¿Tabla de pectorales? ¿También quieres convertir tus "pectorales" en una tabla? No creo que sea buena idea.
Perdona el chiste fácil. ¡Vengan las anécdotas! Que los demás no somos eternos (ni de piedra).
Saludos.
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